«Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy realmente seguro de lo segundo».
Albert Einstein

El día que lo ví estaba vestido con su remera roja, su jean negro y sus zapatillas blancas. No recuerdo haberlo visto antes. Así de hermoso. Mirá, ¿querés que te cuente?

Me deslumbró su sonrisa. No era una sonrisa como cuando te reís de un chiste. Era de esas sonrisas que entrañan alguna tristeza o una ofuscación profunda y que quien la porta trata de ocultar. El común observador lo hubiera pasado por alto pero fue así de fácil que me enamoré.

Esto debería ser algo que genere felicidad pero no. Cada día es una tortura. Espero verlo todo el tiempo.
Mirá si se entera que espero veintitrés horas, cincuenta y nueve minutos y cincuenta y nueve segundos por día solo para verlo uno. Es ese segundo el que me da aire, oxígeno para sumergirme en el agua del abismo para soportar otro conteo más. Y así empezar otro día.

Y qué te digo que cuando está cerca mío aunque no me mire y esté hablando de no sé qué partido me eriza hasta los glóbulos rojos de tanto que me gusta.

¿Cómo decirle qué? ¿Vos estás demente? Mirá si se entera su vieja y descubre que hay otra mina que daría la vida solo por verlo feliz. Mirá si se pone celosa, me persigue y termino con una orden de restricción. Me muero si lo dejo de ver. Y la abuela. La abuela es una santa que ya está muy anciana como para que yo le quite tiempo con él.

Sé que pensas que soy una cobarde, que la vida es una sola y que hay que tirarse aún sin divisar la pileta. Pero es que no soportaría un rechazo. A él no podría perderlo.

Así está bien.

A veces cuando me mira y me sonríe, así, solo con saludarme me tira abajo la Muralla China de un respiro.

Y si me hablara. Cada uno y todos los dioses de las diferentes culturas alrededor del mundo saben que dejo de respirar y me muero si me habla. Su voz es mejor que escuchar la orquesta sinfónica de Londres.

Pero mirá si me va a dar bola. Esas son las cosas que sueñan los cuerdos.

Y yo estoy loca de amor.

Deja un comentario