Un viernes me despedí de mis alumnos y les dije «hasta el lunes». Ya hace un mes de eso. El lunes volví a la escuela pero ya no había alumnos adentro de las aulas y todo era un mar de confusión.

Me atrevo a escribir otra vez porque de un día para el otro cambió la escuela completamente. Se esfumó a la virtualidad y tuvimos que volver a armarla.

Las siguientes son algunas sugerencias para el trabajo pedagógico en esta época de clases virtuales ya que no tenemos ninguna certeza de la fecha de regreso a las aulas. Las mismas las sinteticé analizando lo que preguntan los chicos, las dificultades con las que se enfrentan y lo que me dio resultado (?) de toda la información que me llega desde las redes sociales y desde la inquietud de colegas y alumnos. Eso no significa que es aplicable a todas las asignaturas sino son sugerencias generales.

-Insistan en el correo con nombre y apellido.

Insistan las veces que sea necesario que los alumnos tengan un correo electrónico con su nombre y apellido completo, con su nick con el nombre y apellido completo y una foto de su cara sin estar tapada. Hoy, es la única forma que tenemos de reconocerlos visualmente. No creo que ninguno de nosotros sea feliz recibiendo un correo de pepitalapistolera@hotmail.com / luluuuus-xxpw@gmail.com / losmejoresvideosxd@gmail.com con una foto de los artistas japoneses que están tan de moda aunque a mí hasta me copan algunos temas y los conozco, no creo tener a ninguno de ellos hablando castellano y cursando mis clases.

-Establezcan tareas cortas regulares.

Es decir, un trabajo práctico de tres PDF para leer de veinte páginas para dos semanas hace que los alumnos pierdan la capacidad de sostener una rutina ya que se “sientan” a hacerlo en una tarde y aún así no lo terminan. La suspensión fue muy brusca y si regresamos de la misma manera, va a ser imposible la regularidad horaria en la cursada y la resolución de actividades presenciales.

-Numeren los trabajos.

TP1-TP2-TP3

TP(fecha de envío), por ejemplo, TP-240420

Es mucho más fácil reconocer el número de TP que estar leyendo los títulos de cada uno. Agiliza un montón el reconocimiento por parte de nosotros a la hora de corregirlos.

-Establezcan de manera ordenada cuáles son las vías de comunicación.

Por ejemplo:

Plan A -> Correo electrónico:

Plan B -> Whatsapp:

-Expresen constantemente que envíen datos personales académicos.

Nombre, apellido, curso, división, turno y colegio con el número de TP que entrega.

-Acusen recibo.

Estamos recibiendo decenas de mails y los alumnos necesitan saber que los recibimos. Todos los servicios de correos electrónicos tienen la opción de “respuesta automática” que se envía sin marcar como leído el mail recibido.

-Agranden el tamaño de letra.

Los alumnos están, en su mayoría, recibiendo las tareas desde el celular. Cada vez, menos son los que tienen computadora. Cuando hagan un archivo en word desde la pc ustedes lo ven en un tamaño acorde a la vista en 11 o 12. Los chicos al achicar la pantalla del dispositivo se les hace miniatura. ¿Cuál es el tamaño razonable? Aproximadamente un 24 o 28. Un tamaño 24 es muy similar a la letra del texto de whatsapp. El tamaño 28 es uno razonable de libro en formato papel.

-Eviten los trabajos por foto ya que la calidad es pésima y no se puede corregir sin recurrir a una app o extensión externa.

Lo mejor es que envíen en el cuerpo del mail las respuestas. Apretan REENVIAR y corrigen lo que se envió en color diferenciado al texto que enviaron los alumnos. Incluso ven el correo desde dónde se envió en el cuerpo de lo que corrigen. Así que lo único que tienen que hacer es colocar en el asunto DEVOLUCIÓN y el destinatario del correo.

-No dejen “para después”.

Si tienen algún “bloqueo” de no saber cómo seguir, MOLESTEN (¿?) A ALGUIEN QUE SEPA. Nos pasa que por “hacerlo solos”, intentamos arreglar algo durante horas que puede ser un click o preguntarle a alguien acerca de cómo funciona y seguimos. No se queden horas intentando algo que puede tener una forma de resolverse en 20’.

-DESCANSEN.

Lo digital abruma porque nos llegan correos y mensajes por decenas a cualquier hora. Establezcan horarios “para cortar” con el trabajo. Funciona apagar el teléfono en ciertos horarios y, especialmente, los fines de semana.

 

Estoy convencida que somos los docentes los que tenemos que aprender a usar las herramientas digitales para que podamos sacar provecho de ellas sin que “nos coman la cabeza”. Todo bien con que los pibes sepan enchufar un proyector pero eso no tiene que permitir que el docente no sepa usarlo.

Nos leemos en breve porque si de algo estoy segura es que pronto no voy a tener el pizarrón en la espalda.

 

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