Oportunidad

Del lat. opportunitas, -atis

Momento o circunstancia oportunos o convenientes para algo.

La pandemia nos cambió los hábitos de higiene. Pero la cuarentena nos cambió los horarios, las actividades, el ritmo de vida. Todo el resto.

Pasamos del outdoor al indoor sin siquiera notarlo hasta que nos empezamos a pelear para ver quién podía usar los recursos digitales y tecnológicos limitados que había en casa y a darnos cuenta que lo que había era insuficiente para cumplir con todas las demandas externas al hogar.

Fue, es y será muy difícil para las familias acompañar este cambio tan brusco. Por eso, a continuación tienen una serie de tips que podría ayudar a atravesar de manera más tranquila la llegada de la escuela virtual en nuestro hogar.

Ante todo paciencia.

¿Qué necesitan aprender sus hijos durante esta pandemia?

Disciplina. Las clases virtuales implican un cambio de actitud del alumno en un 100% donde tiene que ser más activo y desencadenará la autonomía como consecuencia al final de la temporada. Hay que ir tras las clases y estar en contacto con los docentes. El tiempo que no se dedica es tiempo que no se recupera. El alumno debe responsabilizarse del aprendizaje olvidándose de la calificación por un rato. Preguntarse, preguntarles «¿qué estoy/estás aprendiendo?» sirve muchísimo para hipotetizar relaciones entre materias y hechos de la vida cotidiana. La familia debe acompañar este proceso.

Hace muchos años tenía una compañera de estudio que estaba titulada en varias carreras y siempre decía «yo no me recibí por inteligente sino por constancia, dedicación, disciplina y fuerza de voluntad».

Entender que la escuela sigue ahí pero que entre a casa significa que ellos van a tener que ser mucho más ordenados, organizados, disciplinados y empáticos que antes.

Utilizar un correo electrónico con el nombre y apellido que represente lo más fielmente posible al que figura en el DNI y acompañarlo con una foto en donde los docentes puedan reconocerlo cuando volvamos a la presencialidad. Es muy común que los estudiantes tengan un correo para jugar jueguitos, para usar en las redes sociales o para registrarse en el celular. Hay que tener en cuenta que es muy importante para el docente reconocerlo fácilmente. Desapareció el poder entrar al aula y ver la cara del estudiante para poder ponerle nombre y apellido a esa imagen. Como familia deben entender esto y transmitírselo a sus hijos.

Entre los ejemplos más claros para realizar un correo electrónico están: nombre.apellido@gmail.com / nombreapellido@hotmail.com

Generar una lista de todas las materias. Se fueron los horarios que nos daban en la escuela, así que ahora hay que reorganizar por día las materias y los horarios que le dedicaremos. Pueden utilizar diversas maneras para llevar el registro. Si los trabajos se entregan por correo, se debe agregar la fecha de entrega, la vía y la devolución/calificación del docente. A continuación tienen un modelo para tomar como ejemplo.

Una vez que contamos con la lista de asignaturas, deben contactarse con cada profesor para saber de qué manera llevará adelante las clases. Hay muchas plataformas. Algunos docentes usarán Google Classroom, otros el correo electrónico, otros el whatsapp o la plataforma que ya tengan en la escuela de manera predeterminada. Este es el momento para empatizar con el docente. Si el profesor eligió algo, hay que respetarlo. Si no se puede cumplir, solicitar una alternativa. Pasó, pasa y pasará en las escuelas públicas que hay docentes que no saben utilizar herramientas informáticas para dar clases y requieren su propio ritmo de aprendizaje lo cual conlleva a que cada uno elija algo distinto a otro. Como familia nunca dejen de comunicar las limitaciones que encuentran en sus hogares para cumplir con lo solicitado al docente. Los docentes no somos adivinos como para saber qué situación hay en cada hogar pero sí podemos entender y adaptar lo que enseñamos a cada uno.

Acompañar la lista de asignaturas con el contacto del profesor (correo electrónico, celular, correo alternativo). El intercambio virtual es menos fluido al presencial lo cual demanda que el estudiante tenga que enviar todas sus consultas en el mismo correo o pregunte en la misma videollamada. Llevar registro en una libreta/cuaderno/carpeta es muy importante. Evitar las hojas sueltas o las anotaciones perdidas para concentrar la información en una sola libreta ayuda a estar mejor organizados.

Desde que tengo memoria, siempre usé agenda de papel y un cuaderno o libreta para registrar clases.
(Sí, yo también soy alumna en contexto de pandemia.)

Al contactarse con el docente o enviar un trabajo práctico SIEMPRE deben colocar el nombre y apellido completo como figura en el DNI, como figura en la planilla de secretaría escolar que es con la que cuentan los docentes. Curso, división, turno y escuela para que el docente lo ubique en la memoria, cuanto más detalle escribamos en el contacto, más ágil, eficaz y eficiente será la respuesta. Entiendan que el profesor con menos alumnos está a cargo de algo de 30 y algunos docentes llegan a tener más de 300.

Organizar el día y la semana. Establecer horarios y cumplirlos. De nada sirve poner la alarma a las 9 AM si se van a levantar dos horas después. Mantener la rutina es una forma de estar enfocados en el quehacer diario y semanal. Se debe respetar los horarios de la comida y autogenerarse hábitos saludables.

Establecer horarios o días de asignaturas es muy importante en el hogar. Por ejemplo, lunes se estudia Matemática y Lengua, martes Ciencias Sociales, miércoles Ciencias Naturales, jueves Educación Física. Siempre mantengan uno o dos días de descanso y ocio. Es necesario que tanto la familia como el alumno descansen y se distraigan.

Participar de los encuentros virtuales vía Meet, Zoom. Es muy importante que se los pueda ver. Sin embargo, no es obligatorio a menos que sea un requisito institucional. Entender que si el docente prende su cámara y está frente a la pantalla se sentirá solo si lo único que ve son íconos predeterminados de la plataforma. No hagan que el docente sienta que le da clases a las sillas vacías. En estos momentos, sentirse acompañado ya sea como docente o como alumno es muy importante para sostener la socialización escolar.

Antes de la clase virtual debemos preparar el ambiente. Vestirnos como si fuéramos a la escuela, usar el pijama es muy tentador pero vestirnos para nos predispone distinto. Vamos a compartir tiempo con los profesores y nuestros compañeros de curso. Si nos preparamos tanto para subir la foto donde nos sentimos bellos a Instagram, ¿por qué no para la clase? Acercarnos a un lugar con luz donde se nos visualice la cara o cerca de una ventana donde corra el aire o cerca de la estufa en invierno. Sentarnos en un lugar tranquilo donde la familia le brinde espacio al estudiante le da un valor social al conocimiento que desarrollará la motivación por aprender cosas nuevas.

Durante la clase virtual se debe tomar apuntes y notas, hacer dibujos de lo que fue explicando el profesor o realizar un cuadro sinóptico desarrolla la consolidación del aprendizaje .

Evitar distraerse. Si se va a estudiar con el celular, eliminar las notificaciones. Dedicarle tiempo al estudio con la concentración que requiere es un hábito que se necesita en este momento de virtualidad. Se ha disfrazado de atención corta al multitasking. Estudiar requiere concentrar la atención en un texto, en absorber información, interpretar un método de cálculo. Estar «haciendo varias cosas a la vez» (mirar instagram mientras se reproduce un video y se contesta un whatsapp) dispersa la atención lo que demandará tener que volver a ver el video para entender de qué se trataba. Esto termina demandando más tiempo y lo consideraremos «una pérdida de tiempo».

Idioma y tecnología. Cualquier trabajo ahora y en el futuro estará atravesado por herramientas informáticas y con encuentros en el exterior. La globalización ya llegó hace rato y seguir rechazando su avance hará que nos excluyamos como observadores y no seamos parte de los hacedores del futuro. Como familia deben incentivar el aprendizaje de idiomas y de herramientas informáticas. ¿Con cuál empezar? Google mail; Google drive; documentos, hojas de cálculo y presentaciones compartidos; Google Classroom, Google Meet. Google encabeza la innovación en educación. Una vez que aprendan a moverse en una plataforma, las demás se aprenderán por intuición ya que son muy similares. ¿Idiomas? Hay decenas de universidades que emiten en canales de youtube cursos de idiomas. Solo es cuestión de buscar.

Trabajar en equipo. Es muy importante para el vínculo familiar evitar los «no tengo tiempo para vos porque estuve trabajando un montón de horas». No se trata de llegar a la noche de trabajar y ponerse a hacer las tareas con sus hijos sino de enseñarles a ser autónomos, en este contexto va a ser más difícil. Al llegar, pregúntenles qué aprendieron, si enviaron los trabajos, pidan que se los expliquen. No hagan por sus hijos lo que ellos deben aprender a hacer por sí mismos. Recuerden siempre que quien puede enseñar, aprende dos veces. Aprendan de sus hijos. Aprender, desaprender y reaprender eso que olvidaron de la escuela generará un vínculo familiar muy poderoso.

Evitar procastinarse y mentirse a sí mismo. Si se organizan los espacios, horarios y recursos digitales es menester que no se pospongan. «Dejar para después» porque la información está en internet lo único que genera es una bola de nieve de inacción que termina por caernos en la cabeza cuando haya que «hacer todo junto».

Mamá, papá, tutor, tutora, responsable adulto del estudiante, la pandemia no es culpa tuya, está bien no saber, está bien que nos cueste, lo que no está bien es tirar la toalla sin haberlo intentado, sin haber buscado una solución, sin haber entrado en contacto con alguien a quien pedir ayuda o que nos podía ayudar a aprender a que lo que hacemos en casa sea más sencillo y más organizado.

Si alguien pudo adaptarse, ¿por qué no ustedes?

Este momento es la oportunidad.

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