La educación escolar no se limita únicamente a la transmisión de contenidos académicos. Las emociones desempeñan un papel fundamental en la predisposición de los estudiantes para aprender. Comentarios como “No sé por qué me siento así” o “A veces me enojo y no lo puedo controlar” evidencian la necesidad de fortalecer la educación emocional en nuestras aulas.
La Literatura es la asignatura que más nos acerca al reconocimiento de nuestras propias emociones a través de los otros. Mediante la lectura de relatos, los estudiantes pueden identificarse con los personajes, comprender sus emociones y reflexionar sobre sus propias experiencias. Sin embargo, muchos alumnos encuentran dificultades para verbalizar lo que sienten o para conectar sus emociones con las de los textos literarios.
A partir de esta premisa, es posible integrar en el aula Literatura, Educación Emocional y TIC, con el objetivo de que los estudiantes exploren sus emociones a partir de los personajes literarios y utilicen herramientas digitales para expresar y regular sus sentimientos.
Para la implementación de esta actividad en segundo año de secundaria, se pueden utilizar Genially, Educaplay y Storybird como herramientas digitales, combinando la literatura con estrategias lúdicas e interactivas.
Para comenzar, se propondrá la lectura del cuento “El almohadón de plumas” de Horacio Quiroga, con el propósito de analizar las emociones de los personajes. A través de una infografía interactiva en Genially, los estudiantes identificarán las emociones predominantes en la historia y las vincularán con sus propias experiencias.
Posteriormente, se empleará Educaplay para jugar a una trivia de emociones, en la que los estudiantes deberán relacionar fragmentos del cuento con distintos estados emocionales. A partir de esta actividad, se reflexionará sobre cómo la literatura permite comprender las emociones propias y ajenas a través de la empatía con los personajes.
A continuación, en Storybird, cada estudiante escribirá un microrrelato inspirado en una emoción que haya experimentado en su vida, utilizando imágenes ilustradas que podrá buscar en Internet o dibujar. La consigna será crear un personaje que enfrente un conflicto emocional similar a alguno que sienta con frecuencia y plantear cómo resolvería la situación. Para facilitar esta tarea, se puede emplear una rueda de emociones basada en las presentadas en la película “Intensamente” de Disney.
Finalmente, los estudiantes compartirán sus historias en el aula y analizarán las diferentes formas de afrontar diversas emociones. Se fomentará el diálogo para que los compañeros puedan expresar si en algún momento se han sentido de manera similar.
Muchos estudiantes encuentran dificultades para hablar de sus emociones, ya que les resulta complejo poner en palabras sus sentimientos. El uso de la tecnología facilita la expresión emocional, proporcionando un medio alternativo para comunicar aquello que en una conversación directa podría resultar más difícil de abordar.
La combinación de Literatura, TIC y Educación Emocional constituye una estrategia poderosa para que los estudiantes identifiquen, analicen y expresen sus emociones. A través de las herramientas digitales, logran conectar su mundo emocional con el de los personajes literarios, lo que les permite desarrollar una mayor empatía y autoconciencia.
No obstante, la implementación de esta propuesta también implica desafíos. Es fundamental garantizar mayor acceso a dispositivos digitales, así como brindar un acompañamiento docente en la interpretación de emociones complejas. Además, resulta clave generar un espacio seguro en el que los estudiantes se sientan cómodos al compartir sus experiencias emocionales.
A pesar de estos retos, esta propuesta reafirma la importancia de que la educación emocional se integre en todas las áreas curriculares. La Literatura, en conjunto con las TIC, ofrece un enfoque innovador y accesible para abordar las emociones en el aula. Si logramos que los estudiantes reconozcan, expresen y gestionen sus emociones, estaremos contribuyendo no solo a su desarrollo académico, sino también a su bienestar emocional y social.
Fuentes consultadas:
Bisquerra, R. (2003). Educación emocional y bienestar. Praxis.
Goleman, D. (1995). La inteligencia emocional. Kairós.
Fernández-Batanero, J. M., & Tadeu, P. (2019). Educación emocional y TIC. Emociones: Revista de Expresión y Comunicación Emocional, (3). Recuperado de https://drive.google.com/ fi le/d/1gKVCnZYU3orwP1WtZ16tkrNWkfRrD_BX/view
De Pablos Pons, J., Colás Bravo, P., & González Ramírez, T. (2006). Emociones y buenas prácticas con TIC. Universidad de Sevilla.




Deja un comentario