Programar
Formar programas, previa declaración de lo que se piensa hacer y anuncio de las partes de que se ha de componer un acto o espectáculo o una serie de ellos.
Idear y ordenar las acciones necesarias para realizar un proyecto.
Preparar ciertas máquinas o aparatos para que empiecen a funcionar en el momento y en la forma deseados.
Elaborar programas para su empleo en computadoras.
Real Academia Española
Cuando dije que «estamos enseñando contenidos de 1880 a alumnos que van a vivir el 2020 cosas que nosotros no nos imaginamos» allá por el 2014 me quedé corta. Esa primera visita a INNOVA a la que llegué después de que el rector se me acercara un día y me preguntara «¿no querés llevar a los chicos a la Feria de Ciencias de CABA?» me rompió.
No sabía lo que era. Se lo dije. «No sé qué es pero sí.» Esa mezcla de curiosidad con valentía me llevó a buen puerto.
Conocer la Feria de Ciencias INNOVA te cambia. A mí me cambió la perspectiva. Ver un montón de colegas y alumnos laburando contenido escolar fuera de las horas escolares fue mágico. Junto a eso, en el 2014 conocí EMPRENDIZAJE NES. Fueron mis primeros contactos con la programación y el mundo exterior.
Ambos fueron revolucionarios en mí. En vez de ser un eco que rebota sonidos más allá, fue un grito desaforado estallando a cada rato «no tenemos la escuela que necesitan los adultos del futuro».
«La pared está ahí para demostrarnos qué tanto queremos lo que está del otro lado» diría Randy Pausch en La última lección. Sin embargo, hay otras paredes. Esas que se van levantando en nuestro camino para decirnos «por ahí no es». El año pasado nos encontramos una enorme. Una pared gigante que nos dijo «si no tenés una computadora y/o un celular, no vas a poder estudiar».
Es muy difícil dar y tomar clases virtuales en este contexto porque los chicos no tienen notebook ni conectividad pero hay algo que no se está mirando que es que el recurso es el medio para adquirir conocimientos, no el fin en sí mismo.
Hoy cualquiera que tenga una pc en su casa con conexión a internet puede alcanzar mucho del conocimiento generado en estos más de 5000 años de historia de la humanidad. Y si no la tiene también. En CABA tenemos escuelas con decenas de notebooks del Plan Sarmiento y conectividad a internet. ¿Realmente es un no puedo o es un no quiero? Cuando aprendemos la diferencia y trabajamos para querer que suceda el no puedo desaparece.
El problema real es que la rapidez e inmediatez de lo digital nos hizo impacientes porque es todo ya, ya o para ayer.
Y aprender, no importa lo que sea, lleva tiempo.

La discusión no tendría que ser «computadora y/o celular en el aula, ¿sí o no?», ya nos dimos cuenta que son necesarios, sino «¿qué hacemos con los dispositivos?». Lo digo con cierto dolor ya que tengo una alumna a la que intenté explicarle como suscribirse a un calendario hace un par de meses y ante la frustración de no poder hacerlo me respondió «es que sé usar el celular pero no para estudiar». Tenemos el mundo en la mano y no sabemos cómo mirarlo.
Recuerdo que me quedé en shock un rato y me dejó pensando durante el día. ¿En qué nos equivocamos? Hace más de 10 años que los adolescentes/adultos tienen/tenemos el celular en la mano y todavía los alumnos no pueden usarlo para generar conocimiento compartido. Después vemos a unos pocos «que pueden».
Diría que me niego a aceptar esta realidad pero prefiero ponerle onda y decir que la acepto y ME PREGUNTO QUÉ HACEMOS CON ELLA.
Generar proyectos, equivocarse, volver a intentarlo. Cuanto más rápido, más experiencia, más conocimiento. Escuchar a otros en qué se equivocaron, qué podemos aprender, cómo podemos cambiar el mundo.
¿Por dónde empezamos en lo digital?
Tomar nuestro nombre en la red y hacernos cargo de nosotros mismos tanto en la vida real como en la virtual. Somos lo que mostramos en la red. Fifty-fifty. No es algo ajeno a «la realidad presencial». Todo lo contrario, somos nosotros sin que estemos presentes 24x7x365.
Colocar nuestro nombre y apellido en las redes y cuidarlas: Facebook, Instagram, Twitter y LinkedIn. Internet tiene memoria y no se olvida de lo que compartís. Hay que tener en claro qué se desea mostrar.
LinkedIn es una red social orientada al mundo laboral. Es decir, se puede conectar con personas que trabajan en áreas en la que estamos interesados y se puede incluir nuestro currículum en las búsquedas de empresas y organizaciones dentro y fuera del país.
Twitter es la red social de la inmediatez. Todo sucede en tiempo real, no estás un rato y pareciera que un par de horas después te perdiste todo. No se preocupen, al principio nadie entiende nada hasta que se aprende la dinámica. Las mejores personas que conocí de redes salieron de Twitter. Pero si no entendés ironía, sarcasmo y te vas a tomar todo a pecho con susceptibilidad de cualquier cosa que te digan, esta red no es para vos.
Instagram y Facebook son lugares para conectar con gente que te conoce y puede apoyarte en los proyectos que quieras llevar adelante.
Siempre cuento anécdotas de Twitter porque a mí me cambió la vida, me dió oportunidades que no hubieran llegado de otra manera. Un laburo, dos, independizarme. Siempre con curiosidad, honestidad, metiéndole todas las ganas del mundo, equivocándome, aprendiendo. Ese es el camino.
Así como en twitter conocí gente maravillosa también aprendí que ese hilito rojo de descubrir qué era programar en INNOVA podía sostenerse en el tiempo y ampliarse cada vez más. Hay un mundo increíble y maravilloso en Internet y nos estamos quedando afuera.
En el presente y cada vez más se necesitarán personas que hablen distintos lenguajes: español, inglés, entre otros. Programación será el lenguaje universal.
Para aprender a programar, ¿por dónde empezar?
Primero, ver a la gente pequeña que con sus ideas pequeñas en lugares pequeños soñaron cambiar algo de la realidad y mejorar la vida de otros.
Mis jóvenes prodigios favoritos son @Mateons y @GinoTubaro. Mateo Salvatto fundó la aplicación Háblalo App para asistir a personas con dificultades en la comunicación. Gino fundó The Atomic Lab, un taller/escuela para crear prótesis 3D para personas con discapacidades motoras.
El futuro de la Argentina lleno de jóvenes talentosos en la que sueño vivir.
Este es Mateo:
Y este es Gino:
Para escuchar aciertos y errores:
@LeoPiccioli fue CEO de Staples. Llegó a puestos de liderazgo que le dió la experiencia para contarlas cuando dejó el trabajo empresarial tanto como empleado y como líder. Tiene un podcast en Spotify muy genial.
Mirar a los que se equivocaron, fracasaron y volvieron a empezar:
https://www.fuckupnights.com/es/
¿Dónde están las mujeres en este universo digital?
@MajoLedes hizo su sitio web con sus apuntes manuscritos https://losapuntesdemajo.vercel.app/ además de ser desarrolladora de iOS. Un buen comienzo para entender de qué va cada lenguaje de programación.
@ValeriaViva y su colaboración en @mujerytecno. La admiro profundamente por intentar aplastar la brecha entre géneros a la hora de acceder a la programación digital.
Asistir a eventos relacionados con IT:
https://www.papercall.io/nerdearla101
Busquen cursos:
UDEMY
CODIGO FACILITO
CODER HOUSE
Y si todo esto no alcanza, les dejo dos canales que me sirvieron un montón para acercarme a la programación:
Píldoras Informáticas
Programación ATS
Por último, el más cercano a la escuela es el proyecto de Aprendé Programando del GCABA https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/estudiantes/aprende-programando-virtual es el lugar donde los estudiantes de las escuelas secundarias pueden acercarse a la programación teniendo mentores que hagan seguimiento de sus aciertos y errores. Es una actividad gratuita.
Por último, último, ultimito: el mejor consejo del mundo a la hora de querer aprender a programar es rodearse de la gente que los aliente, que les diga que las dificultades están ahí y hay que seguir, que «vamos para adelante», que les sugieran soluciones, que intenten juntos, que les sostengan la cabeza cuando quieran llorar de frustración porque algo no les sale, que los abracen cuando se sientan cansados o alegres porque algo funcionó y, lo más importante de todo, alguien que les cebe mate o les prepare un café para las noches en las que tengan que terminar proyectos.




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